Las identidades tienen el doble juego de la asociación simple con la nomenclautura de orígen, la involuntaria etiqueta de la identificación civil y a la vez, la dimensión multifactorial por el cual el yo, es algo propio, pero cultural, sentido pero indescriptible. Tienen la magia del mundo frágil de las emociones y el plano racional de la norma. Las identidades son los mil planos confluentes y divergentes que me unen con otres pero a la vez son mi receta propia.

Las mismas son espacios colectivos donde se expresa la dimensión política, social, económica y psicológica del ser y su cultura. Estar en el mundo puede verse encorsetado por las creencias propias y ajenas en lo que respecta al cumplir con lo que esperan de mí y lo que yo espero del resto. Estamos en construcción, anidamos proyectos, historias, expectativas, alegrías y dilemas.

Contamos únicamente con la certeza de su potencial transformador, su puerta abierta a la acción disonante que nos indica que ante todo, tenemos el derecho a amarnos en nuestra integridad. El derecho como marco legal de la humanidad y como oportunidad individual a un tránsito de vida sano y disfrutable.

El cine, en tanto posibilidad de subjetivar el relato ajeno, aparece como un condimento sabroso que deja en el espectador una huella que se queda tatuada en la retina. Las infinitas posibilidades de ser en el devenimiento del deseo, la pasión, el dolor y la violencia. La insoportable y atractiva adicción a entender mi historia. El momento íntimo de ver en cada narrativa audiovisual algo de mí. A la vez, se educa la mirada en otros mundos posibles. Cada fotograma puede ser un espejo donde quien observa desde la oscuridad de la butaca también se encuentra. El sonido que acompaña la sambullida en cada fragmento del guión que se
materializa en la carne y las ideas.

Este año, les invitamos a la11a edición de Llamale H - Festival Internacional de Cine sobre Diversidad Sexual y de Género para mirar de cerca las IDENTIDADES.

Autora: Sabrina Martínez